Dueles, como un frío afilado.
Como una cuchillada aguda, inesperada.
Como una frustración de años.
Como la resignación de toda una vida.
Dueles como la muñeca que perdí y nunca encontré.
Como mis cumpleaños llorando.
Como los treinta-y-unos de diciembre sola.
Como el profesor de primaria que dijo
que nadie me querría.
Como las décadas en terapia, las recaídas,
las reconciliaciones conmigo misma.
Las idas y venidas, mi fragilidad y mi resiliencia,
mi persistencia y mi apatía.
Como las contradicciones que me han tenido en vilo
y las canciones que ya no puedo escuchar.
Como cada daño, cada peldaño,
cada pérdida hasta encontrar mi norte.
Cada derrota hasta encontrar mi voz y
cada amago destructivo.
Dueles como todo lo que ha dolido.
miércoles, 22 de febrero de 2017
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