Mi tiempo

02 marzo 2012 § 0

Desperté tras varios meses de letargo y afonía verbal, y no hubo nada. Todo seguía por hacerse. Mi mundo, mi escenario.

Pensé que había llegado tarde a mi propia vida. Cogí tanto impulso que creí retroceder. Me había escondido en el andén de mi tiempo sin advertir que el de los demás seguía en marcha; que el mundo seguía avanzando. Sin cederle treguas a nadie. Completamente ajeno a cualquiera de mis fantasmas.

No buscaba la comprensión de nadie, más que la mía, o eso creí. Cuando todo parece ralentizarse es porque necesitas espacio, pero la imagen del tiempo deteniéndose para nosotros es completamente ilusoria; él se nutre de ti, y no al revés. Reloj tajante e impasible. Nos tiene encorsetados hasta hacernos perder el aliento.

Puedo detenerme. Puedo frenar para enderezar mis pasos. Pero no puedo esperar que todo siga igual cuando vuelva a ponerme en pie.
Si bajas del tren tendrás que esperar al siguiente.


Sigo intentando acompasar mi tiempo con el tiempo. Sigo intentando reaccionar. Aunque a veces pierda el ritmo y crea no avanzar.
Si bajas del tren tendrás que esperar al siguiente, y probablemente tardará más de lo que tú querrías.

Hemos perdido el miedo

29 febrero 2012 § 0

Siempre he buscado a personas que compartan mi obsesión por preguntar. La necesidad de vivir para sus adentros, de analizarse, de diseccionar cada milímetro de su espacio interno hasta no entender nada. A gente que también viva buscando el trasfondo "poético", la dimensión sutil, simbólica, de las cosas. Como un juego de niños curiosos. Puede que no sea más que una proyección mental, e incluso una forma inofensiva de vanidad. Pero nos gusta recrearnos en la retórica, aunque no podamos tocarla. Siempre he buscado a gente a la que le guste ahondar en lo más recóndito, y darle mil vueltas a todo.

Pero, sobretodo, he buscado a personas que quieran crearse a sí mismas, que quieran formarse unos ideales propios, que tengan mil preguntas y ninguna respuesta definitiva, mil inquietudes; que contemplen el mundo con los ojos de un niño, limpio de preconcepciones, asombrado por todo aquello que observa y percibe. Que luchen contra sí mismos, que luchen por ser libres; aún sabiendo que ése es un camino sin meta.

Una persona que desprenda honestidad, la voluntad de superarse y mejorar; una persona con sed de conocer, de conocerse.
Y si, además, esa persona tiene un talento increíble y un corazón enorme, mil valores y enfoques de los que puedo aprender, experiencias y errores que aporten cordura pero también fuerza, es inmejorable. Si me hubieran pedido que diseñara a mi amigo perfecto, no lo hubiera hecho mejor.

Eras mi ídolo como artista, ahora eres mi ídolo como ser humano. Gracias por ser inmenso.

Hemos perdido el miedo, Albert.

Lucha

08 diciembre 2011 § 3

Mi habitación evoca nítidamente cada traición, cada ironía. Años de daños y peldaños habitan en mi retina. Tiempo de golpes, de caídas, de ensañarme conmigo misma, de retroceder y levantarme con la frente erguida.

Estar enterrado, sabiendo que nadie reparará en tu ausencia, sabiendo que a nadie le importará que sufras, porque, seamos honestos, aquí nadie da un duro por nadie, y esa ley no va a hacer una excepción por ti.
Creen que has tirado la toalla cuando frenas para volver a enderezarte. Creen que intentas llamar la atención cuando lloras en voz alta.
Con los años vas creciendo, te vas curtiendo y empiezas a proyectar luz propia. Tu mente encierra dimensiones que trascienden lo real, tu resistencia te va dotando de una mirada distinta.
Entiendes que la vida consta de buenas y malas épocas, sabes que aún no has empezado a vivir, pero sientes el peso del equipaje sobre tus espaldas. Sigues, porque sabes que cuando levantes un metro del suelo verás las cosas de otra forma, echarás la vista atrás y entenderás que valió la pena.

El tiempo que más despacio late es el que más te enseña. Ese tiempo que camina cabizbajo, con desasosiego y voz cansada.
Los años que vivas nunca te enseñarán tanto como los que hayas desvivido.

Las madrugadas en Berlín. Demian, de Hermann Hesse. Metal Sinfónico. Losing my religion, de R.E.M. Böblingen. El Anticristo, de Friedrich Nietzsche. Forgiven, Memories y Angels, de Within Temptation. High Hopes, de Pink Floyd. Stuttgart. El Frenopático. Moonlight, de Kamelot. Hyaku. Teatre Lliure de Barcelona. Patinaje artístico.

Soy mi propia enfermedad terminal.
Me rindo homenaje. Por lo que he luchado y por lo que aún me queda por luchar.

Descargas ilegales, ley Sinde y ley SOPA

07 diciembre 2011 § 0

Editores y discográficas han perdido esta batalla. Pueden intentar adaptarse, crear un nuevo modelo de mercado que sea compatible con esta era, la de la libertad de contenidos online, o bien pueden seguir cerrándose en banda, intentando conservar una forma de negocio obsoleta.

El tema musical es más sencillo; creo que la posibilidad de descargar música gratuitamente supone la democratización del panorama musical. Tenemos acceso a infinidad de grupos y géneros musicales que desconoceríamos, y ésos grupos -grupos que no serían nadie sin las descargas gratuitas, para empezar porque ninguna compañía discográfica los contrataría al no considerarlos lo suficientemente comerciales, y después porque, si ficharan por una compañía independiente, ni la TV ni la radio pondrían canciones suyas, y está claro que nadie compraría el disco de un grupo que desconoce- tienen acceso a infinidad de oyentes potenciales, a infinidad de posibles asistentes a sus conciertos.

Hoy por hoy es la gente quien decide quién triunfa y quién no, y en todo caso las discográficas van un paso por detrás. Está claro que siguen teniendo una notoria influencia mediática, pero cualquier grupo puede plantarse con su maqueta en internet, y son los internautas los que deciden si vale o no.

En el caso de los libros es mucho más complicado, porque así como esos grupos pueden darse a conocer por internet y vivir a base de conciertos, sin necesidad de vender discos, los autores sólo sacan dinero de las ventas. De todos modos, es de auténticos imbéciles hacer como Lucía Etxebarría y autoconvencerse de que las descargas ilegales son ventas perdidas: más quisieran. Cuando sólo se trata de hacer click, no hace falta pensárselo dos veces, pero si tienes que desembolsar 20€, sueles pensártelo muy bien, y en muchos casos te abstienes. Por lo que, no sólo no han perdido compradores sino que han ganado lectores, y si fueran escritores de verdad estarían satisfechos por ello.

Otro tema que creo que muchos de estos autores, tanto escitores como músicos, deberían tener en cuenta, es que no todo el mundo puede vivir de lo que le gusta. Como dijo Juan Gomez Jurado, “tú no tienes derecho a vivir de tu obra, tienes derecho a intentarlo”. Conozco a muchos músicos buenísimos que, por X o por Y, llamémosle mala suerte, tienen que trabajar en otra cosa, y que luego dedican su tiempo libre a la música, porque no podrían vivir exclusivamente de ella. La mayoría de la gente se encuentra en esta situación, el arte tiene que ser una vocación y una necesidad, no un intento de negocio. Si puedes vivir de ello, GENIAL, mejor, así podrás dedicar todo tu tiempo a lo que te apasiona, pero si no puedes, no puedes; no deberías llorar por una subvención ni exigirle nada a nadie. Quizás es que lo que haces no gusta, así de sencillo.

Schlacht

29 septiembre 2011 § 6


Cada centímetro de mí clama por escapar de esta barrera arquitectónica. Impotencia; tantas palabras se anudan en mi garganta que me estoy quedando afónica.

Rostro febril y mirada demacrada. Desafiante y esquiva. De expresión acorazada y carácter irascible.
Toneladas de rabia y frustración, delirante y hambrienta electricidad canalizada por las malas. Corazón cansado de nacimiento: implacable pereza, mórbida languidez.
Aún intento entenderme, retratar cada estado mental; verbalizar cada intuición, esa obsesión por preguntar. Por mejorar. Por dejar aflorar lo que sé que habita en mí.

Soy la fuerza que entraña mi piel. Amor y odio.

10 septiembre 2011 § 4

Sabes que estabas bien cuando dejas de estarlo.

04 septiembre 2011 § 0

Creo entenderme, saber qué me pasa, pero lo mío no es más que autosugestión. Construyo respuestas convincentes para calmar mi sed de preguntar, a modo de anestesia mental. Intento comprender algo de mí que aún no existe. Me conozco y me desconozco.
Lucho contra mi propia inercia. He diseccionado mis esquemas, mis malos hábitos mentales; sé cómo ponerles fin y siempre aseguro intentarlo. Pero una parte de mí se aferra a ellos como uno de los pilares que sostienen mi identidad. Contradicción constante.

Enemigos subconscientes

17 julio 2011 § 5

En todo cuanto hago y pienso, en todos mis hábitos mentales y de conducta, hay segundas y terceras intenciones que a veces desconozco. Apenas trasciendo vagamente mi atmósfera, intuyendo las ideas desnudas que no alcanzan a vestirse con palabras. Sólo conozco esa parte de mí que me conoce. Esa cara que se rige por los mismos valores morales, que sigue mis dictámenes. Pero sé que existen más, sé que tras mi discurso mental hay altas dosis de hipocresía más o menos encubierta.
Nuestra naturaleza más recóndita es nuestro enemigo más silencioso.

Paréntesis

11 julio 2011 § 0

Estas palabras han vivido demasiado tiempo en mi garganta y hoy intento desahuciarlas por las malas. Sé que nada de lo que escriba podrá remotamente traducirme, extirpar este mensaje. Sé que es tan frágil que hasta el tacto de quien lo lea puede corromperlo. Puede que ni siquiera a mí me importen mis divagaciones. Pero lo necesito. Este odio me oprime el pecho hasta dejarme afónica.

No lo sé. Evoco nítidamente cada traición, cada ironía, con la que me he enfrentado estos últimos meses. Me reconforta esta impotencia, ya que trae consigo la perspectiva de una nueva vida; empezar de cero, volver a darle forma a todo esto. Una nueva etapa sin rastro de quienes conformaron la anterior.
Lugares, personas, momentos, que se adhieren con uñas y dientes a mi retina. Que aunque formen parte de mí, son prescindibles.

Cuando la única forma de vencer es reconocer la derrota.